Qué sorpresa, de paseo por acá... aún encuentro mi blog. Es como un regalo que cada tanto aparece a modo de recuerdo y es lindo volver a ver que aún está, con todo lo que escribí tal cual.
Hoy tengo una noticia maravillosa: voy a ser mamá. Mi primer hijo, guau.
Tengo la sensación de que estoy transitando una nueva etapa, algo que se está abriendo, algo bueno. Como bien dice este blog, lo tengo entre los dedos. Y solo tengo ganas de entrar, despacio y confiada, hacia adelante. Y si, señores estoy contenta. Como llamarlo a eso, "energía"?
O quizás solo es que hoy fuí a nadar temprano y eso me pone de muy buen humor.
Qué pasó los últimos 2 años, qué pasó tan importante para dejar de hacer aquellas cosas que hacen la vida más significativa. Qué sucedió en este tiempo que me alejé tanto de mí, de lo que yo quería ser?
Sigue pasando el tiempo y no logro despegar de este lugar que no me queda bien. Tengo que recuperar mis sueños, y vivirla, vivirla bien.
Esta ciudad me asfixia, la gente de Buenos Aires está muy mal. Quiero vivir en un lugar donde la gente se trate con amor y quiero morirme ahí.
Pero antes que eso, quiero quererme yo. Quererme mucho y disipar amor...
Hace un huevo que no escribo en el blog... sin embargo vuelvo y siento un refugio, algo que me pertenece sin pertenecer, algo personal, disimulado entre este mundo virtual que cada vez se vuelve más insoportable.
Hoy me trajiste acá lucho, al enterarme de la triste noticia de tu partida. No éramos tan amigos, pero uno o dos momentos chiquitos me sirvieron para darme cuenta de tu bondad y de que eras un flaco que le llega al corazón a las personas. Todos en el barrio te querían...
Solo se me ocurre tipear esto para liberarme de la angustia que me causó saber que ya no estás. Qué loco, casi no compartimos absolutamente nada pero esto me hace reaccionar igual... y sentirme de duelo.
No pierdas el brillo, aún desde allá arriba.
Amo la soledad, me gustan mis silencios de vez en cuando, a pesar de que al hablar, muchas veces arrojo un manojo de frases que poco tienen que ver entre sí.
Así soy, y así me gustaría que me respetes. No quiero estar rodeada de gente con la que no encuentro afinidad. No quiero malgastar mi tiempo, con personas que no tocan mi alma. Elijo la soledad antes que llenar los espacios con aquellas compañías que no me aportan nada.
Crecí así durante mi adolescencia, un poco por elección otro poco sin opción. Pero me acostumbré y me llevo bien, conmigo y sin mí, despojada de aquellas situaciones superflúas por las que atravecé alguna vez y por las que suelo atravesar solo para verte sonreir.
No me pidas más que eso, porque no quiero cambiar. No todo va con todo, no todos van conmigo ni con vos. Caminar con alguien es lindo, pero es necesario también, despojarse del resto y andar solo...
En silencio uno aprende a escucharse.
Los hermanos son como los dedos de la mano, unidos pero a la vez distintos, cada uno con su personalidad y más cerca de algunos que de otros. Soy una de las del medio, quizás por eso, incoscientemente elegí el nombre de mi blog.
Dicen que a los del medio más les cuesta, dicen también que son los que más se pierden, Pero no estoy segura de que sea así.
Somos 4, cada uno vivió momentos felices pero también algunos demasiado tristes, a veces me tocó aconsejar, otras poner el oído y demasiadas veces refugiarme en el que podía recibirme más allá de su propio andar.
Hace días que está triste. La última vez que vino a verme, le ví los ojos muy vacíos, con miedo a perderse. Siento que está en un lugar al cuál no puedo acceder. Todo el tiempo pienso qué hacer para verla sonreir, para devolverle un poquito de lo que ella cree que perdió.
Pero cuánto más pienso, más entiendo que los caminos son de uno, y que solamente uno puede encontrarse, reconstruir y salir a la luz.
Yo voy a estar ahí, para verla descubrir que ser feliz es una necesidad... y quizás la próxima ella tenga que esperarme a mí.
Qué será de aquellos momentos que alguna vez supe dedicarme? qué será de las mañanas en las que caminar 30 cuadras no era perder el tiempo? Dónde se fueron los paseos que solía dar, en busca de un libro, un disco o alguna prenda para ir a verte?
Qué habrá pasado que abandoné esos ratos para mí, creyendo que cuando más rápido se corre, más se logra alcanzar?
Qué estupidez. En algunos momentos de extrema lucidéz, logro vislumbrar una oscura realidad: la reflexión a veces se torna temible.
Transitando. De vez en cuando pongo una excelente música, y la cabeza sabe elegir. Pero por momentos todo se pone oscuro, no titila una sola luz, y me cuesta caminar con la misma ropa. La cambio cuando no hace falta y me deshago del calzado. Todo se hace más lento y la misma música suena demasiadas veces hasta que deja de existir. Entonces llega el momento de adormecer, de esperar en calma hasta que llegue la percepción, y los caminos puedan ser elegidos nuevamente, sin titubear. Puedo andar arropada y sentirme desnuda, sin pesos y por el lugar indicado. Es fácil perder el rumbo, pero al final SIEMPRE SE ENCUENTRA.