Siento un exceso en la apertura de las sensaciones cotidianas. Como si algo me sacudiera el pecho ante la cosa más simple. Detesto cargar con esto, tan solo deseo volar por la superficie. Quiero sacarme este saco tan pesado y andar como las sombras apenas visibles de un día nublado, la arena en un desierto o el humo sobre el mar. Y transitar... transitar hasta evaporar... sin dejar rastro.