Uno vuelve una y otra vez a encontrarse, a creer, a buscar en el pasado las mismas fuerzas que en los momentos más duros te hicieron levantar. Después de todo, siempre hay una luz encendida en alguna parte de tu vida aunque pienses que ya todo se apagó. Las puertas que estaban cerradas comienzan a abrirse sin pedirte permiso y lentamente vas dejando atrás todos los dolores que te marcaron y te alejaron de vos durante tanto tiempo. Tarde o temprano eso llega, lo busquemos o no, es indispensable para que la vida continúe. Después de todo... no hay nadie que no merezca otra oportunidad.